Reseña del libro "Infortunio de los afortunados"
Con la idea preconcebida desde su infancia y esotéricamente convencido de que el sufrimiento es el camino a la felicidad, el autor teje una colección de catorce relatos que tratan de reconfortar esta máxima. El hecho de que cada vez que le sucedía una cosa mala a continuación venía una buena, fue para él un gran secreto que albergó y disfrutó en silencio durante muchos años, hasta que su apotegma perdió la pureza cuando se enteró que bíblicamente estaba dicho que el sufrimiento purifica, más aún, constituye una condición obligatoria para lograr el amor puro y la felicidad. Esto le decepcionó al sentir su secreto ancestralmente estaba desvelado e inferir que la suerte del afortunado no es fortuita. A medida que los años transcurrieron en él los enigmas se multiplicaron, y la ciencia vino a constituir su refugio para tanta incertidumbre, dado que en ella se alberga la verdad. Total, después de sumergirse en sus profundidades y ser un acérrimo creyente de ella, el tiempo lo hizo desconfiar al observar que lo que hoy son verdades a la vuelta de la esquina se transforman en mentiras, demostrado con estudios provenidos de la misma ciencia; acarreando su nueva frustración. Lo ocurrido con las novelas fantásticas, de ficción, de misterio, como las de Julio Verne y tantas otras genialidades, lo llevó al fantasmal regreso a sus originales creencias; dándose cuenta que su vida había andado en círculos, como cualquier perdido. Con su retorno al otrora cobijo de su infancia plasma sus dudas en la sustentable literatura fantástica y de ficción, al observar que la mayoría de los relatos mueven emociones y sentimientos a través de pasearse del sufrimiento a la bienaventuranza, basando su obra en una seguidilla de relatos verídicos que ha vivido y otros que le han contado, donde la vida permanentemente da un vuelco de lo malo a lo bueno y viceversa, dicho libro denominó Infortunio de los afortunados, convirtiéndose en una apetecible colección de cuentos servida en bandeja de plata a los amantes de la buena literatura. ¡Buen provecho!