Reseña del libro "La historia del pueblo de Ernestina según Héctor"
Comenzaba la década del 60 y en el pueblo de Ernestina, perteneciente al Partido de 25 de Mayo, ubicado a 177 kilómetros de Buenos Aires, necesitaban un odontólogo. Convocado por el Dr. Humberto Terrizzano, médico del pueblo, llega un día Héctor con la intención de viajar para atender solo los fines de semana. Luego de su primer día de trabajo, es invitado a cenar a la casa de la familia Terrizzano. A la hora del café, el dueño de casa junto a su hijo Fernando comienzan a hablar acerca de la historia de Ernestina, donde Héctor se convirtió en periodista y los Terrizzano en historiadores. Ellos tres, sin saberlo, estaban sentando las bases que dieron lugar a este libro.
La Historia del Pueblo de Ernestina Según Héctor, es una novela basada en hechos reales. El lector conocerá todo lo inherente a su historia, en forma previa y posterior a su fundación, a través de un diálogo dinámico y fluido entre los tres protagonistas. Para todo lo que sucedió en dicho sitio con posterioridad a esos diálogos, el autor vuelve a recurrir a su alter ego (como ya lo hizo en su otra obra), el periodista Roberto Soriano.
Esta novela emocionará a quien la lea. Hablar de la historia del pueblo que, habría asfaltado dos cuadras para recibir al, por entonces Príncipe de Gales en 1925, también es hablar de la historia del campo argentino: cómo fue progresando con el paso del tiempo y con el advenimiento de las nuevas tecnologías.
La Historia del Pueblo de Ernestina Según Héctor, es un homenaje al lugar y su gente, pero también, es un reconocimiento a esa generación de hijos de inmigrantes que lo dieron todo por sus propios hijos y por la grandeza de la Argentina.
Escribió el Dr. Fernando Terrizzano al leer el libro:
“Recién termino de leer su libro. Sepa que su relato me hizo verter copiosas lágrimas por las vivencias que relata. Excelente información histórica, una prosa que atrapa, cautiva, revive y alegra al mismo tiempo. Al leerlo por momentos me siento como el abuelo, el bisabuelo, y oigo a los chicos hablar, lo que me remonta a mi infancia. Emoción, gratitud, vivencias, afecto verdadero que el tiempo no borra. Eternamente agradecido.”