Reseña del libro "LA MECÁNICA DEL ALMA: poema en movimiento"
Demócrito de Abdera (Grecia), plateó hace 2.450 años para occidente, quizás la primera reflexión sobre la existencia de la materia describiéndola como la sumatoria infinita de pequeñas, pequeñísimas partículas una al lado de la otra, pero separadas infinitesimalmente por la nada, por el vacío. Aunque ya la física cuántica dividió el átomo en partículas mucho más pequeñas, el "vacío", entre esas partículas cuánticas, algo contiene. En esa "nada", algo se aloja, infinitamente mas grande, que propicia el movimiento de la materia, su transformación, su metamorfosis, sus ligas, enlaces y campos magnéticos. Algo que anima la materia, una energía que le da forma, conciencia y razón de ser a la existencia; el alma es energía anidada como vacío entre los infinitos intersticios de la materia, así que no es extraño para el poeta buscar explicaciones de cómo funciona el alma, cuál la "mecánica del alma".
"La mecánica del alma" es el objeto del poeta y de la poesía misma, puesto que el alma anima lo invisible, comenzando por la exploración de una circunstancia, convirtiendola luego en emoción y, desde allí, en descripción y materialización de la simpleza, de lo más cotidiano hasta lo mas complejo de la vida, y todo, gracias a la palabra. Ya Emil Ciorán nos explicó que es por la melancolía que los ruiseñores cantan y no eructan.