Reseña del libro "La verdad como condición reflexiva de la realidad"
Cada uno de los capítulos que conforman el presente trabajo fue escrito estimulado con intención de encontrarle un sentido, adquirir consciencia o justificar fehacientemente el cómo y el porqué de cada uno de los 12 eslabones que comprende una retahíla fundada sobre diversa y singular temática.
El oro NO ES un vil metal, pues vil es un adjetivo que suele y debe ser o es aplicado o sugerido para, por ejemplo, individualizar a un ser humano de carácter deleznable, individuo de baja catadura moral, pero el oro es un metal ponderable ante todo por sus connotaciones naturales, las cuales incidirían para que ese metal fuera preferido a cualesquiera otros a efectos de ser impuesto para servir como dinero, es decir, como referente general de medida de valor y de cambio impostado en la circulación de mercancías. Pero el dinero no es, como dice Marx, “la mercancía absolutamente enajenable”, porque la circulación la tiene vedada y la que circula es la moneda o signo valorativo que lo expresa en lo referente a valor, pero el dinero de suyo no está para pasar de mano en mano, pues no es, salvo carácter excepcional, ese su destino a efectos o con la finalidad de evitar sobre todo el riesgo de su depreciación o devaluación.
Tampoco puede decirse o considerarse que cualquier mujer sea o haya de ser una PUTA (así eran denominadas en la Grecia clásica muchas de las féminas de esa época, aunque no con el sentido peyorativo que se le atribuiría después a esa palabra, o sea, una vez superada la época en la que su uso fuera común y conferido o aplicable a mujeres cultas que en aquel entonces se relacionaban o frecuentaban comunicación con hombres de renombrada capacidad intelectual).
Se tratan también en este trabajo cuestiones que tienen un matiz o dejo no exento de curiosidad tales como por ejemplo inquirir acerca de si lo que en general se dice en torno a lo que denota o se presume que debe propiciar o sugerir el término felicidad es o no elucidable. También qué debe entenderse por ser una buena persona y, en fin, si la vida tiene o no sentido (esto último es comprensivo de acerba crítica a exposiciones de los filósofos Schopenhauer y Benatar).
Más allá de su índole llamativa, ante todo por la singular condición que el palíndromo o palabra capicúa tiene que ver con el expositor y presentante de este trabajo, la palindromía es denominación que se da y refiere al grupo, conjunto, serie o retahíla de palabras o frases que, tanto leídas de izquierda a derecha o al revés, de derecha a izquierda, permanecen idénticas o inalteradas, pero, como habrá de verse en este libro, ello en rigor de verdad dista de ser como se barrunta, colige y recepta hasta el día de hoy.
Eduardo Daniel Olsztajn