Reseña del libro "Nuestra historia contada a partir del Caribe colombiano"
Nuestra historia no empieza con la llegada de los españoles. Hay una historia prehispánica que no está escrita en papel sino en yacimientos arqueológicos que contienen información sobre miles de años que antecedieron al arribo de las tres carabelas de Colón. En esas páginas silenciadas se puede ver la importancia del Caribe colombiano como origen de avances culturales y desarrollos tecnológicos que, en su momento fueron tan sorprendentes como los que hoy nos causan admiración en el mundo digital. En Monsú, a orillas del Canal del Dique y en San Jacinto (Bolívar) los arqueólogos han encontrado fragmentos de cerámica cuya datación, mediante el método de carbono 14, se ha establecido en 3.300 a.C. y 3.800 a.C., respectivamente, lo que convertiría a esos antiquísimos aborígenes en los iniciadores de la alfarería en el continente americano. En Malambo, departamento del Atlántico, se cultivó yuca por primera vez en nuestro país en el año 1.100 a.C., marcando el inicio de la vegecultura y de la vida sedentaria con la formación de mini aldeas.
La lengua karib penetró a través de la cuenca del río Magdalena y dejó su impronta en los yariguíes, opones, carares, muzos, panches y pijaos; y por la cuenca del Cauca la huella caribe quedó impresa en los catíos, pantagoras, quimbayas y aún en los calimas. El conocimiento de la aleación empleada en la orfebrería por las tribus del Orinoco y Guayanas migraron a través del Caribe colombiano y de los valles del Magdalena y del Cauca a la zona andina. Los Tayrona fueron maestros y pioneros en el arte de la orfebrería en América, y las técnicas que ellos desarrollaron, como la de la cera perdida, las copiaron luego los muiscas y otros grupos indígenas. Los muiscas, empezaron utilizando el repujado directo sobre metal, que no permitía lograr la perfección de la pieza. Eso explica por qué las primeras obras de orfebrería de los muiscas son de apariencia tosca y sólo mejoraron su calidad cuando adoptaron las técnicas de los taironas. Estos avances y muchos más justifican contar una historia de Colombia a partir del Caribe colombiano.