Reseña del libro "Página en Blanco"
El periodismo contemporáneo es rehén, en gran parte, de un mal que Alma Guillermo Prieto ha denominado el síndrome del entrecomillado. En la radio, especialmente, parece que no hubiera herramientas de aproximación a la realidad distintas a la entrevista. Los reporteros van por ahí, grabadora en mano, a la caza de los personajes del el ministro cuestionado por su tráfico de influencias, la estrella del pop que lanza nuevo disco, el político en campaña. Al encender sus grabadoras frente a tales personajes, los reporteros persiguen casi siempre un titular llamativo, una noticia de primera plana o una voz que contribuya a llenar espacio en sus programas. Mal que bien, lo que hacen es respetable y necesario. Lo malo es que la mayoría de las veces descuidan otras formas de exploración de la un trabajo de observación más prolongado; un seguimiento de los hechos hasta sus últimas consecuencias. La entrevista no solo vale como surtidor de datos y citas para todos los periodistas, desde el comentarista de opinión hasta el reportero también puede ser, en sí misma, un género autosuficiente, una pieza periodística reveladora, profunda, que se lea con interés y agrado. Las buenas entrevistas -verbigracia, las de The Paris Review, las de The New Yorker- pasan sin ningún tropiezo de los archivos de prensa a las bibliotecas.Al encender sus grabadoras frente a tales personajes, los reporteros persiguen casi siempre un titular llamativo, una noticia de primera plana o una voz que contribuya a llenar espacio en sus programas. Mal que bien, lo que hacen es respetable y necesario. Lo malo es que la mayoría de las veces descuidan otras formas de exploración de la un trabajo de observación más prolongado; un seguimiento de los hechos hasta sus últimas consecuencias. La entrevista no solo vale como surtidor de datos y citas para todos los periodistas, desde el comentarista de opinión hasta el reportero también puede ser,...